El principio del fin del ADSL: inicio del cierre de centrales de cobre en España
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Adiós al “par de cobre” en pro del uso de redes móviles y de fibra

El previsible fin de las tecnologías de transmisión de voz y datos basadas en el veterano par de cobre telefónico parece haberse iniciado ya, al anunciarse el inicio del cierre de las centrales basadas en estas tecnologías. En noviembre, las centrales de Movistar de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y la de Torrelodones (Madrid) dejarán de sustentar la red de cobre, tras haber concluido los plazos de 1 año de garantía y 6 meses de guarda exigidos por la CNMC antes del cierre.
El importante desarrollo de las redes móviles 3G y 4G, al igual que las de fibra, hacen que el uso de estas centrales sea cada vez menor. Sin embargo, la CNMC exige el cumplimiento de una serie de condiciones para permitir el cierre de las centrales:

  1. Para solicitar el cierre de una central, más del 25% de los clientes de esa central ha de poderse conectar a Internet por medios alternativos, como redes móviles o fibra óptica.
  2. Si en la central hay otras operadoras prestando servicio, Movistar ha de seguir prestando ese servicio como mayorista durante 5 años más, seguidos de 6 meses de guarda, con el fin de que estas operadoras puedan migrar sus clientes a otras redes.
  3. Si no hubiera otras operadoras, el periodo se reduce a 1 año y los 6 meses de guarda.

Las dos pequeñas centrales que cerrarán en noviembre, y otras 36 centrales cuyo cierre ha sido notificado por Movistar, forman parte del grupo encuadrado en el punto 3.

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Centrales con tecnología basada en el par de cobre cuyo cierre ha sido notificado por Movistar.

En España existen aproximadamente 6500 centrales, así que esto es solo el principio. Queda un largo camino por recorrer, camino que depende directamente del desarrollo de las redes móviles 4G y redes de fibra óptica. Solo un 10% de las centrales existentes pueden actualmente dar cobertura FTTH (fibra hasta el interior de casa), mientras que el despliegue y mejora de las redes móviles 3G y 4G se desarrolla a gran velocidad en todo el territorio.

El hecho de que se abandone el uso de estas centrales para las tecnologías basadas en el cobre no implica el cierre total de la central: esta puede seguir utilizándose para fibra o instalaciones de telefonía móvil.

Para los usuarios finales, que solo buscan una conexión a Internet rápida y fiable, esto no ha de suponer un problema, sino una gran ventaja, ya que las prestaciones alcanzadas con el uso de redes móviles 4G y de fibra óptica son claramente superiores a las obtenidas a través del par de cobre.