¿Qué es el 5G?
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Primero de todo cabe describir que es el 5G. Realmente muchas empresas están usando ese término para su propio marketing pero todavía queda mucho por hacer. La GSMA, asociación mundial de operadores móviles, y la Next Generation Mobile Network Alliance (NGMN) están intentando ser los abanderados del 5G, habiendo presentado ya ambas partes su definición de 5G.
Lo que parece claro y que estará en común entre ambas partes son dos de los requisitos que tendrá que cumplir una red para poder llamarse 5G: ofrecer velocidades reales superiores a 1 Gbps y contar con una latencia que no supere el milisegundo. Más allá de estas exigencias también se apunta a la reducción del uso de energía, quieren reducirlo en un 90%, o la intención de que las maquinas que usen la conexión de manera puntual puedan tener una batería de hasta 10 años de vida.
El reto de la velocidad parece fácilmente alcanzable, de hecho ya hemos visto velocidades de 7.5 Gbps en pruebas de 5G, aunque el de la latencia sí parece un reto más difícil de alcanzar. Uno de los retos que tendrá que afrontar la industria para lograr sus objetivos es optimizar el uso de bandas por encima de los 6 GHz. Por debajo de ella el hueco es escaso, por lo que las pruebas actuales se están llevando a cabo en torno a los 30 GHz, menos saturada pero con una penetración en interiores bastante mala.

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¿Por qué estas exigencias? Precisamente porque como ya hemos mencionado el 5G no está pensado en principio para que volemos con nuestro Smartphone, el reto es ser capaces de poder proporcionar servicio al Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT como se suele abreviar) que está en plena ebullición, y que multiplicará exponencialmente el número de dispositivos conectados de aquí a unos años. 

A todo el mundo le gusta que internet vaya cada vez más y más rápido. Así que no es ninguna sorpresa ver a las principales compañías de telecomunicaciones del mundo trabajando en que así sea. Teléfonos, relojes, casas e incluso coches cada vez se conectan más y más internet, requiriendo una estabilidad constante. Para que eso ocurra y el ancho de banda no colapse vamos a necesitar un tipo completamente nuevo de señal inalámbrica. Ahí es donde entra el 5G.

De modo similar al 4G y al 3G antes que este, el 5G es un tipo de conexión inalámbrica diseñado para mantenerse al día con la proliferación de dispositivos móviles conectados a internet y sus necesidades. Ya no es sólo tu teléfono y tu ordenador. Productos de domótica, cerraduras, cámaras de seguridad, coches, wearables, collares de perro... la lista es inmensa. Gartner predice que 20,8 mil millones de dispositivos estarán conectados a internet para 2020. Por comparar, ahora mismo hay unos 6,4 mil millones de dispositivos conectados en el mundo. Van a llegar muchos más, muy rápido.
Para hacer el 5G y el futuro de las conexiones inalámbricas a internet un poco más de fácil de comprender, hemos decidido explicar exactamente qué es y cómo hará tu vida más sencilla en un futuro cercano.

¿Qué es, exactamente, el 5G?
La “G” en 5G significa “Generación”. La tecnología inalámbrica para teléfonos técnicamente comenzó con el 1G y, al comienzo de los años 90, se expandió al 2G cuando las compañías comenzaron a habilitar que la gente enviase SMS entre dos dispositivos.
Más adelante, el mundo conocería el 3G, que dio a las personas la capacidad de realizar llamadas, enviar mensajes de texto y navegar por internet. El 4G mejoró muchas de esas posibilidades que habilitó el 3G pero a más velocidad.
Las compañías añadieron entonces el LTE (Long Term Evolution, evolución a largo plazo en español) a la tecnología 4G. El LTE se convirtió en la modalidad de 4G más consistente y más rápida, compitiendo contra otras tecnologías como WiMax. La diferencia entre WiMax y LTE es similar a las diferencias entre BluRay y HD DVD: ambas tienen prestaciones similares, pero era importante crear un estándar que todo el mundo pudiese usar. Eso es lo que consiguió el LTE, y provocó además que la tecnología 4G fuese aún más rápida.
El 5G será construido sobre los cimientos que el 4G LTE ha creado. Va a permitir enviar textos, realizar llamadas y navegar por internet como de costumbre, además de aumentar radicalmente la velocidad de transferencia. El 5G hará más sencillo que la gente descargue y suba contenido en Ultra HD y vídeo en 3D. También dejará un poco de espacio para los miles de dispositivos conectados a internet que van a empezar a popularizarse. Imagina aumentar tu conectividad utilizando en lugar de una manguera de jardín doméstico la de un camión de bomberos. La diferencia será notoria.
¿De verdad es el 5G tan, tan rápido comparado con el 4G?
Dicho de manera breve: sí. La velocidad será significativamente mayor. En la actualidad, la velocidad de transmisión del 4G LTE llega hasta el gigabit por segundo. Eso significa que se tarda en torno a una hora en descargar una película relativamente corta en HD. El problema es que la gente rara vez experimenta la velocidad máxima de 4G porque la señal puede ser alterada por demasiadas cosas: edificios, microondas, otras señales de wifi... la lista sigue y sigue.
El 5G aumentará la velocidad de descarga hasta 10 gigabits por segundo. Eso significa que una película entera en HD puede ser descargada en cuestión de segundos. También reducirá la latencia de manera significativa (ofreciendo por tanto tiempos de carga menores). Permitirá, en resumen, darle a la red las necesidades de conectividad que requiere para alimentar cientos de miles de dispositivos conectados en hogares y lugares de trabajo.
¿Cómo funciona?
Ya hay varios grandes consorcios de tele operadoras trabajando para crear estándares globales de 5G. Aunque la mayoría de estos estándares todavía no han solidificado del todo, los expertos esperan que sea retro compatible (con el 4G y el 3G) además de añadir interoperabilidad a lo largo y a lo ancho del globo.
Por decirlo de una manera muy simple, los teléfonos móviles son realidad radios de doble sentido. Cuando llamas a alguien, el teléfono convierte la voz en una señal eléctrica. La transmite entonces hasta la torre de telefonía más cercana usando ondas. La torre rebota la señal a través de la red de torres hasta que finalmente alcanza al receptor. Lo mismo ocurre cuando envías otro tipo de datos (por ejemplo fotos o vídeo por WhatsApp).
Normalmente cuando una nueva tecnología de transmisión inalámbrica llega al mercado (como ocurre con el 5G), se le asigna una frecuencia más alta. Por ejemplo, el 3G ocupa la frecuencia de bandas hasta los 20 MHz. En el caso del 5G, probablemente acabe en la banda que llega hasta los 6 GHz. La razón por la que estas nuevas tecnologías ocupan bandas superiores es porque usualmente estas no están ya ocupadas y además mueven información a más velocidad. El problema, en cambio, es que las señales con frecuencias más altas no viajan tan lejos como las más bajas, así que se necesitarán varias antenas (MIMOs) que probablemente se usen para ampliar la señal allá donde se ofrezca 5G.
¿Cuándo estará disponible?
Ya lo está en algunas localizaciones de prueba en Estados Unidos. Esta semana durante el Mobile World Congress 2016, Verizon anunció que ha empezado pruebas limitadas del 5G en Texas, Oregón y en Nueva Jersey. Para no quedarse atrás, AT&T ha anunciado que comenzará a probar la tecnología 5G en sus propios laboratorios antes de los test en campo abierto.
No esperes, con todo, que llegue pronto. La mayoría de expertos predicen que no estará completamente disponible hasta 2020.
Merecerá la pena. Si hay algo que últimamente parece poner a casi todo el mundo de acuerdo es que este tipo de conexión es cada vez más necesaria. Y si queremos que una visión del futuro donde miles de millones de dispositivos permanecen conectados a la red, hace falta un nuevo protocolo. Eso será el 5G.

El 5G con conexiones de 20 Gbps llegará a Europa en 2020 gracias a su nueva alianza con China

El 5G en Europa llegará en 2020. De verdad de la buena, esta vez que sí, aunque haya que aliarse con China para conseguirlo.
De las conexiones 5G sabemos que serán rápidas, muy rápidas, y que compañías como Samsung y Nokia están trabajando para su implementación mundial.
Pero también sabemos que llevar esta tecnología a todo el mundo no es para nada fácil, y ahora la Comisión Europea se ha encontrado con la tesitura de tener que aliarse con todo el mundo para no quedarse atrás como le pasó con 4G.

El 5G en Europa no será la misma historia que con 4G

Todo empezó con el acuerdo con Corea del Sur anunciado el año pasado, pero no ha sido suficiente; si realmente quiere cumplir el plazo de 2020 para la apertura de la red 5G, necesita más apoyos y el último que ha conseguido es el de China.
El acuerdo implica que ambas potencias trabajarán juntas en el desarrollo de la tecnología necesaria para las conexiones 5G, que se espera que ofrezcan conexiones de 20 Gbps en nuestros Smartphone y tablets, un gran avance respecto al 1 Gbps que permite 4G en la actualidad. La Comisión Europea sabe que la llegada de 5G es una oportunidad para ponerse al día después del fiasco de 4G comparado con el resto de mercados influyentes del mundo, y por eso invertirá 800 millones en investigación y desarrollo de 5G.
Pero además, este acuerdo es importante porque también ayudará a dar forma al estándar, basándose en la definición de 5G que la ONU publicó en Junio, que incluye un apartado del Internet de las cosas: el 5G será capaz de proveer transmisiones de 100 Mbps de media, a un millón de dispositivos del Internet de las Cosas en un kilómetro cuadrado.
Antes de emocionarnos con el 5G hay que recordar que todavía existen zonas sin 4G e incluso algunas en las que el 3G no llega (principalmente rurales). Vodafone comunica que el 31 de marzo de este mismo año ampliará la cobertura 4G a 2.800 municipios más, por tanto se alcanzará más del 94% de la población española.
De lo que no hay duda es que el despliegue del 4 G se está llevando a cabo con mayor rapidez que en la época del 3 G, ante todo gracias al uso de la frecuencia de 800 Mhz.
Mejorando al 4G pero sin llegar al 5G está el 4G+, que es como llaman desde Vodafone a las redes que estarán presentes en unas 30 grandes ciudades y con las que ofrecerán velocidades de navegación de hasta 400Mbps, aunque no todos los dispositivos son compatibles.

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CrowdCell y 4GFi, mejorando el alcance y maximizando el potencial del 4G

Vodafone también mostrará en el MWC’16 más detalles sobre sus nuevas tecnologías desarrolladas en el Centro de Excelencia de Radio, en Madrid. Por un lado está CrowdCell, con la que proponen convertir los coches en emisores de 4G, de forma que entre todos se crearía una red de mayor velocidad y con mayor alcance, con un coste menor.

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Por otro lado está 4GFi, una idea interesante pero que tendrían que perfilar, ya que propone que los usuarios de dispositivos con conectividad 4G sirvan como puntos de acceso a los usuarios 2G y 3G, de manera que estos multiplicarían su velocidad hasta 3.000 veces. Pero claro, tendrían que dar una buena razón al usuario 4G para utilizar su terminal, porque además el gasto en batería no será poco.